Luz Dary Ospina Bastidas 

Su historia de vida
Fundadora e integrante activa de la Asociación de Mujeres de las Independencias de la que fue Representante Legal y Presidenta en 1998 y 2000. Se desempeñaba como Directora Ejecutiva cuando fue obligada a salir de la Comuna 13 en el año 2002.
El compromiso de Luz Dary con el trabajo comunitario y su liderazgo no solo se reflejó en su trabajo con AMI, sino también por los diferentes cargos y compromisos que adquiría con la comunidad. Entre 1994 y 1996 se desempeñó como Presidenta de la Junta de Acción Comunal, fue socia de diferentes organizaciones comunitarias, como la Corporación de comunicación Siglo XXI, la Corporación realizadores de sueños y la Cooperativa Coomabu. En cada organización y espacio en el que participaba era reconocida como líder y trabajaba en pro de la comunidad.
Para Luz Dary la formación y crecimiento personal son un elemento que ayuda a potenciar el trabajo que realiza con las comunidades. Por ello siempre ha encontrado espacios y tiempos para capacitarse en las áreas que son de su preocupación y ha buscado formarse en temas tan importantes como la Participación ciudadana, la Convivencia, la Gestión de Proyectos, el Liderazgo, el Trabajo Comunitario, la función de Escucha comunitaria, el Desarrollo Personal, las Políticas públicas para la mujer, entre otros.
Por su compromiso en promover la paz y la convivencia social, la inclusión y el empoderamiento de las mujeres en la Comuna 13, el 22 de abril de 2003 mediante el Decreto 0561, la Gobernación de Antioquia le otorgó la distinción honorífica “La Antioqueña de Oro, versión 2003”.

Hechos
El 12 de noviembre de 2002 aún con los efectos de la Operación Orión, tres lideresas de la Asociación de Mujeres de las Independencias AMI e integrantes de la Junta de Acción Comunal de su barrio –Mery Naranjo, Socoro Mosquera y Teresa Yarce- fueron detenidas sin orden judicial y sin estar incursas en flagrancia, solo por el señalamiento que de ellas hicieran los paramilitares del Bloque Cacique Nutibara de las AUC.
Inmediatamente se dio a conocer entre los habitantes del barrio que la intención de los paramilitares era acabar con la organización, porque varias de sus integrantes se oponían a su presencia y control por lo que habían hecho denuncias ante las autoridades. Para entonces, Luz Dary Ospina era la Directora Ejecutiva de AMI.

La amenaza y el desplazamiento
Luz Dary recibió información de la Jefe de Núcleo Educativo (del sistema de educación escolar primaria oficial), que su nombre se encontraba en una lista de personas que los paramilitares pretendían asesinar. Al decir de la maestra, ella misma había sido amenazada y había visto el nombre de Luz Dary en la lista.
Por esta razón, de inmediato Luz Dary abandonó su casa en compañía de su esposo y de su hijo e hijas.
A pesar de la difícil situación de seguridad, habiendo conocido que los paramilitares que tenían el control de la zona se estaban tomando las casas que estaban desocupadas para instalarse en ellas y apropiarse de las pertenencias, la familia tomó la decisión de que el padre y el hijo regresarían para proteger su vivienda familiar. En ese momento, la familia quedó separada.

Los allanamientos ilegales
El 3 de marzo de 2003 agentes de la policía y del ejército más 5 personas vestidas de civil y sin identificación más otros 3 encapuchados, entraron a la casa de la familia Hoyos Ospina sin orden de allanamiento, ni orden de captura contra ninguna persona. Aunque las personas de civil dijeron ser miembros de la Fiscalía no mostraron ninguna identificación.
Después de que los hombres requisaron el inmueble sin encontrar ningún elemento que constituyera delito, ataron al esposo de Luz Dary y lo amenazaron obligándolo a cavar varios huecos en el piso de la casa, acusándolo de que ahí tenían armas enterradas.
Tres días después, regresaron hombres de civil armados y se dedicaron a abrir huecos en la parte posterior de la vivienda. El 11 del mismo mes, un grupo de hombres identificados con unos brazaletes del CEAT (Comando Especial Antiterrorista) de la Policía Nacional, rodearon la casa y también realizaron huecos argumentando la búsqueda de armas.

El desalojo forzado de la casa
Ante los hostigamientos, padre e hijo tomaron la decisión de salir de la casa, dejándola alquilada con el propósito de que se las cuidaran, acordando dejar los enseres guardados en una habitación cerrada.
El 26 de junio de ese mismo año 2003, nuevamente un grupo de hombres llegó a la casa de la familia Hoyos Ospina, de manera violenta y amenazante preguntaron por ella y por su familia y se llevaron lo que había quedado guardado en la habitación.
Como consecuencia de este hecho, la inquilina abandonó la vivienda y el 8 de julio de 2003 los paramilitares se instalaron en la casa. Posteriormente, los mismos hombres decidieron desmantelarla, quitándole las ventanas, las puertas, los sanitarios, lavamanos, cocina y por último los ladrillos con los que estaba construida.

La negación de justicia
Luz Dary Ospina denunció ante la Fiscalía y la Procuraduría y también participó de las reuniones con el gobierno nacional.
Inicialmente la familia Hoyos Ospina se había desplazado hacia otro barrio de la ciudad, pero ante la gravedad de la situación y por la continuidad de hostigamientos y la persecución, se desplazaron hacia Bogotá en agosto de 2003 en donde solicitaron a la Red de Solidaridad Social la inscripción en el Registro Único de Desplazados.
El 2 de diciembre de 2003, este organismo negó a Luz Dary Ospina y a su núcleo familiar el carácter de desplazada, pero esta decisión fue revocada el 13 de febrero de 2004, fecha en la que se ordenó la inscripción en el Registro Único de Desplazados. Un año después, parte de la familia se desplazó hacia Montevideo, Uruguay, donde vivieron durante el año 2004. Solo pudo viajar con sus 2 hijos menores, porque la ayuda humanitaria que le brindaron solo cubría los gastos de los hijos menores de edad, lo que sin duda repercutió de manera negativa en todo el núcleo familiar.

El retorno en desarraigo
El año 2005, la familia regresó al país porque el programa era temporal. Se instalaron en la ciudad de Medellín, en un barrio fuera de la Comuna trece a donde Luz Dary no volvería ni a vivir ni a trabajar con la comunidad nunca más.

La búsqueda de Justicia internacional
El Caso de Luz Dary Ospina Bastidas fue presentado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por el Grupo Interdisciplinario GIDH el 25 de octubre de 2004  y el 27 de febrero de 2007 la CIDH aprobó el Informe de Admisibilidad No. 4/07 que sería el primer paso hacia la Corte IDH.
El 4 de noviembre de 2013 la Comisión Interamericana aprobó el Informe de Fondo No. 86/13 de que trata el artículo 50 de Convención Americana sobre Derechos Humanos y lo sometió a la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos el 3 de junio de 2014.
La Corte IDH dictó sentencia condenando por estos hechos al Estado de Colombia el 22 de noviembre de 2016.